Historias de Avistadores de Aves

viernes, 4 de junio de 2010

Collalba Gris, Oenanthe oenanthe, Weatear en los Puertos de Beceite

Excursión de Avistamiento de Fauna a primeros de Junio, por los Páramos de altura, unos 1200 metros, de los Puertos de Beceite. Una pareja de de Roqueros Rojos, Monticola saxatilis, Rock Thrush, vuelan inquietos, teniendo como base el techo de un gran acantilado.  Hacen pequeños recorridos, un par de decenas de metros y vuelven. El nido no debe andar lejos, así que decido dejarlos tranquilos y despejo.

Pero hete aquí que, doscientos metros más adelante topo con una Collalba Gris, posada en el suelo, casi inmóvil. Sus movimientos son tan lentos y escasos que a veces no sé si está viva. Además yo me voy acercando y ella no parece reaccionar, en suma que no se va. Me acerco más, y alli sigue mirándome de reojo. Y yo alli, mirándola sin atreverme a moverme para no espantarla.

Cuando ya pensaba que me darían las uvas en aquél cortado, cosa que por otra parte tampoco hubiera estado mal, porque el sitio es pero que muy requeteguapo, se va. Así. Sin más.
Me dejó disfrutar de ella, la Collalba (macho, en este caso), hasta que se fué. Yo había terminado a menos de dos metros de ella. Quien entienda a las Collalbas, que las compre.

La Garduña despistada

Las Garduñas son Mustélidos, Carnívoros, depredadores que comen principalmente caza, aunque según épocas, ingieren abundantes frutos y otros vegetales nutritivos. Son relativamente frecuentes en el Matarraña, sobretodo en la Campiña de laVega del río.
Calificada como nocturna, he visto tantas con actividad diurna, que en su descripción se debería decir ˝preferentemente nocturna˝ y no nocturna, así, a secas.

Estábamos caminando sobre una pista, sobre las 11 de la mañana cuando, entre los campos de trigo, repletos de amapolas, veo caminando muy tranquila una preciosa Garduña. Dirigiéndose de frente exactamente a mi posición.

De repente, a dos metros escasos, se da cuenta de nuestra presencia y se detiene. Estaba demasiado cerca del peligro y dudó unos instantes antes de salir escopeteada zumbando de alli. Trufa, sin saber que si la Garduña quisiera le podría abrir la cara de un zarpazo, pero los animales salvajes tienen un quinto sentido para no buscarse problemas. Se acantonó en una gran mata formada por coscojas y aliagas hasta que pasara el temporal. Y el temporal, Trufa y yo, nos fuimos tranquilamente después de haber gozado de la presencia y las reacciones de un precioso animal salvaje.