Historias de Avistadores de Aves

viernes, 22 de abril de 2011

Un día de Avistamiento por el río Matarraña, 8

Vaya, sí que hemos visto, y oído, animales silvestres, los lugares en los que habitan, hemos disfrutado del magnífico día.
Hemos podido ver en el transcurso de un paseo, algunos de los animales que componen la Comunidad de un río Mediterráneo...hemos hecho ejercicio, les hemos dado un buen paseo a nuestros perros ...

y podemos compartir la experiencia con los seres cercanos, hemos conocido para que podamos saber porqué luchamos por la conservación de la vida silvestre. 

Un día de Avistamiento, 7

Volvemos al cauce. El río Matarraña tiene un régimen hídrico muy regular, para ser de clima mediterráneo, debido al buen funcionamiento de sus karts, o sistema de ríos subterráneos, enclavados en la roca caliza que modela, que acumulan agua con la lluvia y la van soltando poco a poco. 


El agua con un régimen regular, es la madre del cordero. De hecho permite una cantidad y variedad de vida, en su área de influencia, mucho mayor que la de los Puertos. Una funciona, como si dijéramos, a regadío, y los otros, por las lluvias que caen.   

En el río Matarraña se pueden distinguir tramos de régimen léntico (aguas a baja velocidad) y tramos de régimen lótico (aguas rápidas).  La velocidad del agua es clave para determinar la fauna de ese tramo del río.En los tramos de las aguas lentas, se instalan los anfibios, como la Rana y los insectos patinadores, como el Zapatero.

En los tramos rápidos se instalan los pocos Mirlos acuáticos (Cinclus cinclus) que hay en el Matarraña, los macroinvertebrados y las aves pescadoras, como la Garza Real (Ardea cynerea).

jueves, 21 de abril de 2011

Un día de Avistamiento por el río Matarraña, 6

Volvemos al soto después de la internada por la campiña. Una pareja de Milanos Negros (Milvus migrans), patrulla su territorio; éste no es muy grande, unas pocas hectáreas, pero muy ricas, con comida abundante, pequeños mamíferos, vivos o muertos, pequeños reptiles, idem, y ¿porqué no?, los insectos también son un buen bocado, aunque les proporcione poco alimento.

El territorio es el mismo que el del año pasado. Lo patrullan constantemente, bien dando vuelos a media altura, bien desde una percha. 

El trabajo de la crianza, es agotador. Y sus depredadores, tampoco faltan, a pesar de ser una rapaz. En el campo, ningún ser silvestre está a salvo realmente. Siempre tienen que pelear por su vida, a cada instante, noche y día. Son la pera.  

Un día de Avistamiento por el río Matarraña, 5

Proseguimos camino. El día se está dando bastante bien y, además, hace un bonito día. He visto y oído un montón de bichos que le dan color y movimiento al paisaje. Como ya hemos visto con la Abubilla, los árboles secos son utilizados como perchas, por las aves. En el vídeo que sigue, se pueden ver una Tarabilla Común (Saxicola torquata) y un Verdecilo (Serinus serinus). Es un animal omnívoro.

La Tarabilla Común es más ecléctica en su elección de hábitat, puede vérsele desde la campiña arbolada hasta el páramo montano,  que el Verdecillo, que es adicto a los terrenos térmicos con vegetación mediterránea, sobre todo huertas, campiñas, bosques de pino carrasco...predominantemente granívoro y frugivoro. En el vídeo se le puede ver en con el pico abierto, en pleno canto de celo.  

Un día de Avistamiento por el río Matarraña, 4

Seguimos nuestro camino por la campiña. Enseguida nos llama la atención un canto estridente, parecido al verdecillo, como de arrastrar cristales, pero con un pets pets que le preceden: es un Triguero, Miliaria calandra. 


Poco a poco, conforme vamos caminando por la campiña aparece, este granívoro e insectívoro, primo de los Escribanos aunque con un colorido mucho más monótono, como el pájaro más abundante de la campiña herbácea, es decir donde apenas hay árboles y predominan los campos de viñedos y prados, plantas de poca talla. Lo escuchamos en el vídeo siguiente, mientras vamos viendo el hábitat que prefiere. 

Como vemos sus dominios llegan hasta el mismo límite del bosque, pero no lo traspasan.  

Un día de Avistamiento por el río Matarraña, 3

Nos internamos un poco en la campiña arbolada. Allí permanecen algunos campos de melocotones, denominación Calanda, algunos viñedos y viejos almendrales, cuando no abandonados, olivos y prados para los pocos ganados que quedan. 


También quedan los esqueletos de numerosos frutales: membrillos, cerezos, higueras, ciruelos, nogales, ... los antigüos zarzales se han visto crecidos y aumentados, componiendo una vegetación espesa, seca y pinchosa, nada que ver con lo que es una campiña bien cuidada, como todavía se puede ver en algunos campos productivos.


Pues bien, en las ramas secas de un viejo frutal abandonado, entre estas teselas de campiña abandonada, captamos a una Abubilla (Upupa epops), en pleno canto de celo.  

La Abubilla sin embargo, encuentra el lugar ideal: alimento en forma de insectos, lugares donde posarse y tranquilidad para sacar su cría adelante. 

Un día de Avistamiento por el río Matarraña, 2

Los Ruiseñores Comunes (Luscinia megarhynchos), que tienen un formidable canto por lo potente, sostenido y melodioso, son pajarillos insectívoros, primos de los Zorzales y Mirlos, que viajan desde áfrica para criar aquí y, volverse en Septiembre, con la tarea hecha de ver la familia aumentada y la prole enseñada. 


Un hecho notable es que llegan gran cantidad de ellos, tantos que pueden rebasar en número a cualquier especie autóctona. Al haber tantos, se establece una feroz competencia por el dominio del espacio para alimentarse y criar, así como por la atracción de una hembra con la que poder hacerlo. Ello debe provocar un concurso de tenores, los que deberán esforzarse más y más para destacar entre sus compañeros, como una oposición entre aspirantes o una carrera armamentista entre guerreros. Una muestra de ello es el vídeo que viene a continuación. Además, el vídeo también sirve para asociar a la especie a un hábitat determinado, al ver sus dominios o territorios preferidos y ocupados. 

¿No os parece un bichillo impresionante?



Un día de Avistamiento por el río Matarraña, 1

Sale un día de primavera de los buenos, así que cojo a las perritas, y me voy a dar un voltio por el valle del Matarraña. Mis primeras impresiones quedan recogidas en el siguiente vídeo. 
Un Pico Picamaderos (Dendrocopus major), una Oropéndola (Oriolus oriolus), y varios Carboneros (Parus spp), Ruiseñores Comunes (Luscinia megarhynchos) y Bastardos (Cettia cetti), Pinzones (Fringilla coelebs) , Verdecillos (Serinus serinus), Verderones (Carduelis chloris) y otras aves, pueden "verse" a través de su canto de celo. 

Así, sin dejar de pasear o sin hacer esperas muy largas, se puede tener una buena imagen de la Comunidad de aves que pueblan el lugar por el que hemos decidido ir a pajarear.     

sábado, 2 de abril de 2011

Dominios del Garrapinos en los Puertos de Beceite, Marzo 2011

Carbonero Garrapinos (Parus ater)


Siguiendo la pista de los cantos del Garrapinos, podemos ver el territorio que ocupa,

 en los Puertos de Beceite

viernes, 1 de abril de 2011

Sapillos moteados (Pelodytes punctatus) en los Puertos de Beceite

Sapillo Moteado:




En masías abandonadas de los Puertos de Beceite, suele haber charcas que tuvieron uso para el ganado en su tiempo. En ésta que mostramos en el videoclip, la charca sigue en uso para el ganado (se oyen cencerros y balidos no muy lejanos). Al acercarnos, enseguida se distingue el canto del Sapillo Moteado

cantando en pleno día. Esta masía está a unos mil metros de altitud. En algunos pasajes del videoclip, también se escuchan Carboneros Comunes (Parus major) y Pinzones Comunes (Fringilla coelebs). 

El celo del Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros)

A principios de marzo muchos Colirrojos Tizones abandonan la campiña arbolada y el soto, para subir a los Puertos de Beceite. Allí, en los páramos (pastizales muy pobres con erizones, enebros en forma de ciprés y abundantes pedregales), eligen un pequeño territorio para sus rituales de celo. Los machos evolucionan exhibiéndose, para que las hembras elijan al que prefieren. Las exhibiciones tienen lugar en el suelo, en un pequeño espacio de unos cuantos metros cuadrados, 

desde el que dan pequeños vuelos a atalayas cercanas 

(enebros, matorrales, masías abandonadas...).