Historias de Avistadores de Aves

viernes, 21 de diciembre de 2012

Alcaudón real en los Puertos de Beceite

-Difícil de ver un Alcaudón real (Lanius meridionalis) en un lugar como los Puertos de Beceite, un páramo que podéis observar en las fotos situado a 1.500 mts.. Pero los Puertos de Beceite, que cada día de me sorprenden con avistamientos que tiran por tierra ideas preconcebidas y me enseñan cómo en realidad son las cosas. Una singularidad, que diría un físico cuántico, estos maravillosos Puertos de Beceite. .-Descubro una linea de paso de Zorzales por la que discurren decenas de individuos por minuto, durante un par de horas al menos. La línea está situada en el interior de un bosque de ladera de pino silvestre, y se ha formado cerca del ocaso, por lo que la ID de las especies o especie se me ha hecho imposible. Es sencillamente espectacular los movimientos de explotación y defensa que tienen los Zorzales. Creo que hasta es posible que ni las Águilas reales, ahora en celo, ni los Azores, ni los Buhos ni Cárabos, les diera tiempo a reaccionar dada la irrupción y salida meteóricas de ese flujo lineal de bandos a toda velocidad, viajando en una línea por el interior de un mar de bosques de decenas de kilómetros, a 1.500 metros de altura, en el ocaso en fin un plan de evacuación, o ataque, perfecto. -Habiéndose agotado los frutos de los majuelos y rosales, que han dado de comer a miles de individuos (aves) durante cerca de 4 meses muy inhóspitos y por tanto de grandes requerimientos energéticos, estos espinares han quedado solitarios. Sólo una pareja de Mirlos reposaba en sus ramas, alternando su estancia con el bosque cercano. -También los Colirrojos tizones parecen haber desaparecido de estos ambientes. Sólo una pareja frecuentaba las ruinas de una masía abandonada y unos roquedos cercanos. -Alguna cabra dispersa, individuos aislados que no están en edad de participar en el celo, como un macho subadulto, que vagaba por el lugar. -Buitres y Águilas reales, desaparecidos en combate.- Las Águilas reales hace 15 días que nos se las ve. Los Buitres ya tienen un vuelo normal en actitud y altitud y apena se les ve.








lunes, 10 de diciembre de 2012

El sorprendente Zorzal real (Turdus pilaris)

En la serie de fotos podemos ver zorzales reales machos, hembras y juveniles, posados y en vuelo, desde diferentes ángulos; siluetas, algunos de los principales microhábitats que usa, la distancia de unos a otros cuando y las distintas alturas a las que se sitúan los diferentes individuos cuando se alimentan en un arbusto...por lo que no incidiré más en los aspectos que se pueden ver en el álbum. Las fotos constatan que les van los sitios abiertos, salpicados de árboles y arbustos y, si es posible con frutos, mejor. 
Aparte de sus rasgos más evidentes, me llamó la atención su modo de ser gregarios, tanto para mantener la seguridad del grupo como para explotar el territorio. 
El sistema de vigilancia del bando es fenomenal: el hecho de elegir para su estancia invernal los lugares más remotos (páramos a 1300 metros de altura, donde las ventoleras y ventiscas son la norma), el hecho de vivir en hábitats abiertos donde se propaga la señal de alarma sin obstáculos, con una distancia de huida de más de un centenar de metros (son muy muy tímidos) y una comunicación instantánea de la señal de alarma al resto del grupo, garantizan su seguridad. Se sabe que a los Córvidos, sus principales enemigos, les atacan en masa utilizando sus excrementos como spray de pimienta. De vez en cuando, si se sienten muy amenazados, se agrupan por decenas, tal vez por cientos, en un pino de gran altura, desde el que otean el peligro y desde el que salen como expelidos en todas las direcciones, quizás como maniobra distractora. Además de los Córvidos, las Águilas reales y, en menor medida, los cernícalos tambiñen rondan por esos terrenos. Las águilas están en celo y probablemente tienen menos tiempo para cazar. Pero no debe ser fácil cazar a un Zorzal real habida cuenta del estupendo sistema de protección que han logrado alcanzar. 




También llama la atención su forma de explotar el territorio para su alimentación: explotan el suelo picoteando semillas, explotan los enebros, comiendo sus frutos, explotan los espinos albares, ingiriendo sus frutos y disponen de más plantas con semillas (cardos, erizones, gamones). Las semillas del suelo es su recurso preferido cuando sopla ventarrón. El bando se fragmenta en varios grupos más pequeños y entonces, cada grupito, va picoteando las semillas del área que le ha correspondido. Sin motivo aparente, un ejemplar de uno de los grupos hace un movimiento de desplazamiento hacia otro comedero e instantáneamente le siguen algunos individuos del minibando, hasta que todos los grupos del bando completo se desplazan al nuevo comedero. 



Cuando se desplazan se les ve muy bien las alas muy pálidas y partes inferiores del cuerpo aparecen también muy blanquecinas, contrastando la cola negra. Cuando levantan el vuelo, las alas se abren y cierran en un movimiento parpadeante; las aves no se levantan mucho del suelo, produciendo el grupo en vuelo, que normalmente será corto, una sensación de titileo como en un árbol de navidad con unas lucecitas apagadas y otras encendidas, en lugar de hacer los clásicos vuelos de subida y bajada de los otros zorzales. Aunque, cuando están alertados, son capaces de cambiar de territorio, desplazándose alrededor de un kilómetro en apenas unos segundos. 
Por la noche, eligen los lugares más apartados para que el bando permanezca lo más cohesionado posible, aunque siempre formando subgrupos. Les gusta dormir en el suelo, o en enebros bajos, mientras cae la luz, buscan las últimas semillas del día.




Es una bella especie, muy divertida, de comportamiento muy sofisticado, con un amplio repertorio de pautas y estrategias sociales de supervivencia, muy exigente para el avistador pero también proporciona momentos inolvidables. Muy recomendable dedicarle una jornada de avistamiento solamente a ella.
Por cierto: en esta sesión de avistamiento en la parte alta de los Puertos de Beceite, pasó volando por encima de la cuerda más alta, a 1450 metros de altitud, un Cormorán grande solitario. Volaba sobre las montañas con tanta facilidad aparente, como lo podía hacer un Buitre, además teniendo en cuanta que iba contra un frente muy potente y frío, con rachas fortísimas. Se dirigía hacia el Barranco del Tastavins, quizás lo cogiera para bajar al Matarraña, quizás no. Pero ver volar un Cormorán solitario por esos andurriales, relativamente lejos de todo cuerpo de agua (unos 20 km), y con ese tiempo, hace que la naturaleza te recuerde que es muy dificil que llegues a comprenderla.





Más detalles: 


viernes, 7 de diciembre de 2012

Grupo de Montesas en celo; Excursión de avistamiento del 5 de Diciembre de 2012

Puertos de Beceite. 1ºc, pero con ventarrón, sensación de mucho frío. 
-Buitres en celo: 
han dejado de patrullar y se lanzan como posesos, por las capas más altas, a hecer despliegues. Los Buitres-bala, mantienen esta actitud todo el día, incluso pasan muy cerca de mi cogote. Están envalentonados. Por la tarde noche, siguen en plena actividad alrededor de sus colonia dormidero. 
-Águila real en celo: 
a mitad de mañana, aparecen de repente, tras un cerro, una pareja de águilas reales en plena danza nupcial, parecen engancharse por las patas para, a continuación hacer un giro una voltereta y salir despedidos en direcciones opuestas, para a continuación, volverse a juntar y hacer un vuelo a ras del bosque juntos, prietos diría yo. Vuelven a tomar impulso y juntos de nuevo, se recorren la sierra más alta de los Puertos. Todas las acciones son espectaculares, a lo grande, y teniendo en cuenta que está pasando un frente helado por donde ellos están. 
-Cabras en celo: 
no se cumple lo del harén con un macho dominante y varios machos en la periferia que aprovechan un descuido del dominante para tratar de acercarse a una hembra. En este grupo de cabras montesas en celo, hay un par de machos de dominantes y cinco machos adultos entremezclados. A nadie parece molestarle esta situación: no hay persecuciones, amenazas o mucho menos luchas. Los machos de toda edad se dedican a juntarse a hembras, que pastan tan tranquilas, como si la cosa no fuera con ellas. Los machos bajan la barbilla, echan hacia atrás los cuernos y llevan la cola blanca ahora, levantada. El macho más añejo, se pavonea de vez en cuando como diciendo, el jefe soy yo chicos. 
-Dormideros de Zorzales: 
En el páramo, a última hora de la tarde y en pequeños arbustos o directamente en el suelo, decenas de Zorzales (no puede ver la especie, estaba muy obscuro), se apiñan en unos pocos metros cuadrados. 
-Pajarillos de los setos de los majuelos: 
completamente ausentes. El ventarrón helado los ha desplazado a otros vallejo más abrigado. De hecho apenas se ven un pajarillos en todo el día y tampoco se oyen. 
-Chocha perdiz o Becada: 
ya casi de noche, en un bosque de quejigo, picoteando en el suelo. Por estos lares, nunca había visto una situada a tanta altitud: unos 900 metros.














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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Bando de Zorzal real (Turdus pilaris) en el Páramo

A 1.300 mts de altura, al amor de un seto de Espino albar (Crataegus monogyna), un bando de Zorzales reales recién venidos del Norte, reponen fuerzas con la abundantísima cosecha de frutos del Espino. Pero no son los únicos a los que da de comer este seto de espinos...










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A los Carbonero comunes también les gustan los Majuelos...

En un páramo reseco y ventoso qué pinta un exigente Carbonero común? Pues atacar con saña las majuelas o frutos de un seto de Espino albar que un propietario inteligente plantó decenas de años atrás. Es decir, ese masovero mantuvo en una zona hostil lo mejor, refugio y alimento para la fauna silvestre, del bosque mediterráneo. Ahora gracias a ese seto, esa parte del páramo es visitada por las aves en cualquier época del año y no sólo en primavera.











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El Jilguero también se apunta

Zorzales reales, Carboneros comunes y ahora el Jilguero también se apunta a saborear las majuelas. El páramo es un lugar increíblemente seco, árido, ventoso, donde sólo aguantan gamones, erizones y enebros arbustivos cupresiformes. Pero el masovero plantó su seto de Espinos en la base de un cerro umbroso, con abundante pasto, que retiene el agüa y la suelta progresivamente, a modo de riego por goteo, hacia el seto de espinos.





Escribanos soteños y Verderones como Vicente

Donde va la gente. Y es que, en este caso, la gente va a la mejor cafetería (y única) de los alrededores, donde hay a disposición pública un cargamento de frutas frescas del majuelo...a 1.300 metros de altura. Zorzales reales, Carboneros comunes, Jilgueros y ahora Escribanos soteños y Verderones.









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