Historias de Avistadores de Aves

sábado, 28 de julio de 2012

Una familia de Jilgueros: Comunidad de aves de la ribera y campiña del río Matarraña.

La madre, abajo a la izquierda, saca a pasear a los juveniles.



Les enseña alimentos nutritivos y tóxicos. Volar en bandada. A huir de sus depredadores y sobre todo de ese bípedo implume. A reconocer sus cantos y reclamos. 

A sobrevivir. 

Alcaudón común: Comunidad ribereña y de la campiña del río Matarraña

Un macho de Alcaudón común (Lanius senator), 







aguarda desde su atalaya el que alguna presa se ponga a tiro. 


La atalaya puede ser muy diferente según la clase y cantidad de territorio que desde ella prospecta: puede ser en el límite de unos zarzales, en la orilla abierta del río, en frutales de la campiña...pero siempre procura buscar una rama seca de un arbolillo o matorral desde la cual, pueda otear largamente sin el engorro visual de las hojas.


Y sí, le gusta estar en la misma ramita durante un tiempo, oteando a izquierda y derecha, su cabeceo lo revela, 

a la espera de algún insecto gordo o algún mamífero pequeño.  


Muy probablemente, este macho esté cazando tan concienzudamente para llevar alimento al nido. 

Gallineta común: Comunidad ribereña del Matarraña.

La antigua Polla de agua (Gallinula chloropus), sedentaria en el Matarraña, aún está criando a sus pollos, que están bien escondidos entre juncales, carrizos y cañaverales para, empezar a asomar y dar cortitos paseos bajo la estricta vigilancia de la madre, a finales del verano. 

Es por ello que en estos días de finales de Julio se ven individuos solitarios, 




a diferencia del otoño donde se juntan padres y juveniles de varias familias que han tenido éxito reproductivo formando grupos de buen tamaño, que explotan los remansos. 

Cetia Ruiseñor: Comunidad ribereña del río Matarraña.

El antiguo Ruiseñor bastardo (Cettia cetti) es uno de los pajaritos más escondedizos de entre los que viven en los arbustos de las orillas del río. Es muy costoso de ver y fotografiar,



aunque no tanto de escuchar. Sin embargo, en verano, con tanta competencia de especies en celo, él rebaja el poderío de su intempestuoso canto que, en otras épocas del año, atruena en solitario la vera del cauce. 

Oropéndolas: Comunidad de la ribera y campiña del Matarraña.

Higueras, y otros frutales, esparcidas por la campiña del Matarraña. Pero a la Oropéndola le van sobre todo los higos. ¿Más dulces?, ¿Más nutritivos?, ¿Más seguros?...¿todo junto? 







El caso es que las más que bonitas, e intranquilas, Oropéndolas (Oriolus oriolus) prefieren moverse y alimentarse entre las copas de estos majestuosos árboles. 


En el clip, un macho navega entre las hojas de la higuera hasta dar con un joven del año. Le acompaña y alimenta, dándole con el pico un trocito de higo. El/la joven, está en las imágenes siempre a la izquierda (o arriba), 

a veces puede pasar desapercibida por su color más apagado. También se está más quieta que el macho, que no para: va a por alimento, cambia de rama dando cortos vuelos, se lo da en el pico al joven...marchándose por último a buscar fortuna en algún lugar no muy lejano, mientras la cría se queda solitaria, en quietud total...

lunes, 16 de julio de 2012