Historias de Avistadores de Aves

jueves, 8 de mayo de 2014

Paseo por el bosque y su orla en los alrededores del pueblo. 07.05.2014

Al mediodía en la orla han llegado dos machos de Ruiseñor común (la primera vez que lo oigo este año), uno se sitúa junto a un manantial, y el otro junto a un seto formado por una pared de piedra seca y hierbas nitrofilas. 

Una pareja de Roquero solitario a pocos metros el macho de la hembra, el macho manipula con el pico una escolopendra de notables dimensiones. Utilizan mucho una ladera cortada a pico para el paso de una pista así como los numerosos cables y postes eléctricos y telefónicos. Si se desplazan volando, van los dos juntos. A la vuelta la pareja estaba en el tejado de la casa en frente de la mía. 

No vi ningún Vencejo, ni Avión y me sorprendió porque un día anterior había muchos. Una hora más tarde los vi llegar volando alto y la explicación es que van explotando volúmenes de aíre sucesivamente. 


En el bosque cantos de celo de Carboneros comunes, Herrerillos comunes, Verdecilos, Mirlos, Mosquiteros papialbos, Curruca capirotada, Abubilla.  A la vuelta un Cernícalo volando desde la orla hacía el pueblo a baja altura.

martes, 6 de mayo de 2014

Comienzo de la primavera en el valle


La gran masa de hirundinidae y apodidae (Aviones, Vencejos y Golondrinas) ya está volando a primeros de mayo. 

Las primeras en llegar fueron las golondrinas a primeros de abril, luego a mediados de abril llegaron los Vencejos reales, por ultimo, al terminar el mes de abril comienzo del mayo llegaron los Aviones comunes y Vencejos comunes. 

Los Aviones roqueros migraron a las montañas desde el valle en la segunda semana de abril. 

En abril, en el valle apenas si se veían otras aves que los Estorninos, algún Cernícalo, Busardo ratoneros, Palomas, Gorriones, Colirrojo tizones, Verdecillos, Verderones, Pinzones, Jilgueros, Herrerillos comunes, Carboneros comunes y garrapinos. 

También Tortolas turcas y Mirlos comunes que han acabado el celo las unas y comenzado el celo los otros a finales del mes de abril. 

A primeros de mayo se ve en menor medida las pequeñas aves canoras autóctonas, que han ascendido en altitud para criar. Ahora en el valle, los africanos lo inundan todo. 

viernes, 2 de mayo de 2014

Safari del 01.05.2014

Safari con Jose Maria, Mar, Albert y Alvaro de Barcelona.

Una excursión de 9 h de la mañana a 18 h en el páramo de los Puertos de Beceite.

Canto de Alondra en el suelo entre los erizones que ya tienen flores amarillas y violetas. Los estolones blancos de los gamones aun no han crecido. 

Canto de Alondra totovía; Avistamiento de varias Alondras totovias tanto posadas como en vuelo. Subidas en un enebro en la cúspide o bien volando por parejas.

Colirrojo tizón solitario en el ápice de un enebro. No cantaba.

Vencejo real, tres ejemplares recorriendo todos los acantilados volando como auténticos misiles utilizando la fuerza del viento, en la mayoría de  las ocasiones, aleteando muy poco. Vuelan más alto,más lejos y recorren más distancia que los Aviones raqueros, mucho más grandes de pecho blanco, visitan km de acantilados una y otra vez y por ellos se les ve pocas veces en sus largos viajes de ida y vuelta, pero se les puede ver varias veces al día, fulgurantemente de ida o de venida durante todo el día.  Primer avistamiento del año.

Avión roquero. La colonia de Aviones de la semana pasada ha desaparecido pero se ven ejemplares sueltos que aveces coincides con los Vencejos reales. 

Desde la parte de abajo del acantilado en los bosque mesomediterráneos nos llega el canto del celo del Pinzón vulgar y el de Carbonero garrapinos.

Oímos también al Pinzón y al Garrapinos en los bosque de supramediterráneos. 

Tarabilla, un macho.

Mirlo común, un macho.

Zorzal charlo en celo en el bosque. 

Collalba gris hembra, sobre tejado de masia abandonada.  Primer avistamiento del año.

Escribano soteño sobre enebro.

Varios Cucos en varios bosques detección por oído. Avistamiento de un Cuco sobre la cúspide de un pino de un páramo. Primer avistamiento del año.

Chova piquirroja aisladas, reclamos.

Bandos de Paloma torcaz. 

Numerosísimos Buitres.

Bisbita campestre.

Águila real volando sobre bosque.



jueves, 24 de abril de 2014

Páramo viernes 18.04.2014

A media mañana

Una colonia de Aviones roqueros, Ptyonoprogne rupestris, en un acantilado. Dorso oscuro, vientre pardo o beige claro, cola escotada. Van a tal velocidad y se acercan tanto, que es difícil seguirlos con los prismáticos. El vuelo del acantilado es sobre todo de planeo, gestionando las corrientes de aire verticales que se dan en el acantilado, por diferencias de temperaturas, para subir o bajar o cernirse pudiendo realizar maniobras de mucha precisión entre las grietas del acantilado, a la hora de posarse o subiendo a grandes alturas para lanzarse en un planeo fulgurante al bosque de la base del acantilado. Aterrizan sobre resaltes del acantilado posándose suavemente, utilizando las rémiges y rectrices para ello. Ni siquiera dan un breve salto final, se posan muy suavemente.  

Los nidos están enclavados en pequeños agujeros de la roca, en los lugares más inaccesibles de ella, lejos del suelo y del techo, en zonas muy pulidas y resbaladizas para cualquier depredador de pelo (garduña o comadreja) y muy pequeñas para un depredador de pluma (halcón). No lo tendrán fácil sus escasos depredadores. 

La colonia compuesta en estas fechas por una decena de individuos, caza efectuando rasantes continuamente a lo largo del eje del acantilado, aunque, de vez en cuando, planean por los bosques del suelo del acantilado o por el páramo que hay en su techo. Entonces, para volar, utilizan su propia energía, dando aleteos largos que alternan con planeos. Cazan el cielo del bosque y el páramo dirigiéndose enseguida a la colonia, que es el foco desde el que se irradian los viajes, cortos por lo demás, a otros hábitats. En el acantilado pueden incluso suspenderse sobre un punto con las alas cuasi plegadas, así que controlan tanto el vuelo vertical en ambos sentidos del eje como el vuelo cernido, como el aterrizaje suave en medio de turbulencias, como el vuelo a gran velocidad entre las lajas cortantes del acantilado, así como en el eje horizontal con aleteo. Pueden volar a gran velocidad describiendo lineas curvas o rectas, dando cambio bruscos del nivel, o pueden estar en completo reposo suspendidos, sin aleteos y con las alas casi plegadas. Ciertamente son unos grandes voladores. 

Un Colirrojo tizón Phoenicurus ochruros, macho sobre el ápice de un enebro en el límite del páramo con el acantilado.

Bandos de Buitres Gyps fulvus, volando veloces en planeo hacía el valle. Otros bandos merodean por las inmediaciones y bajan mucho hasta nuestra posición tanto, que Melita les persigue y ladra.

Cuatro Chovas piquirrojas Phyrrocorax phyrrocorax, jugando por parejas, dando vuelos acrobáticos, kian, se mueven en el espacio que hay a unos 20 m de los acantilados pudiendo dar batidas por el páramo sin posarse al menos en estas fechas. Les interesa más el juego que el alimento. 

Un Águila real Aquila chrysaetos, con dos manchas blancas en la parte superior de las alas, merodea unos metros por encima del bosque montano. Desaparece al poco rato. 

En el bosque de pino silvestre:  Pinzones Fringillia coelebs, en celo, Mosquitero común Phylloscopus collybita y papialbo Phylloscopus bonelli, en celo, Carbonero garrapinos, Periparus ater, no se oye su canto de celo.  

Ninguna presencia, ni en el erial, ni en el roquedo interior. Dos aves pequeñas sin identificar en los espinos, las reseño para dar idea del movimiento que hay en ellos.  Los espinos están bastante verdes.

Una Tarabilla macho, Saxicola rubicola en una masa abandonada en el ápice de un enebro, bien visible. 

Unas pocas Totovías Lullula arborea, cantan en un canto de precelo y vuelan.


Ninguna presencia más en el páramo. Los gamones, de un palmo, tiñen de un verde oscuro el marrón invernal del páramo.

domingo, 16 de marzo de 2014

14 de marzo de 2014

Es un día frío, 6 grados, con brisa continua y húmeda, a 1000 m.

Es una época estupenda para ver el celo de las aves sedentarias. De hecho ahora mismo estoy oyendo a diversos fringílidos como el Verderón (Chloris chloris), Verdecillo serín (Serinus serinus),  Pinzón vulgar (Fringilla coelebs),  Carbonero común (Parus major) y Carbonero garrapinos (Parus ater).

He ido a ver las zonas de celo en grupo del Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros). No había más que un macho adulto recorriéndolos, saltando, acuclillándose, meneando la cola de arriba - abajo, es decir teniendo un comportamiento de celo sin receptor. 


A las 11h 21', en el ápice de un enebro globoso de un metro y medio de altura, un macho de Pardillo común (Carduelis cannabina) precioso, con la cabeza roja carmín, el pecho rosa fuerte y las partes traseras marrones. A la hembra no se le ve.

El macho del Pardillo ha dado un corto vuelo hasta el rafe de un acantilado en el interior del páramo. En esa misma roca, he fotografiado Pardillos otros años. Se oye su canto de celo.

 Desde lo alto de un matorral hasta una almohadilla pinchosa, vuela una Tarabilla europea (Saxicola rubicola) hembra. Siempre se oye una Alondra totovía u otra en el páramo, pero hoy por primera vez en la temporada se oyen otras voces . 

Un bando de Pardillo común (Carduelis cannabina) de doce individuos sobrevuela el páramo. El bando vuela de forma semicompacta. En su interior se pueden ver las ondulaciones de cada individuo. El vuelo del bando no tiene mucho recorrido y, a las pocas decenas de metros, se posa en un arbusto. A veces, su recorrido puede ser más largo, alcanzando un par de centenares de metros, difícilmente más. El bando vuela bajo a 10-15 metros sobre el suelo. El conjunto de comportamientos que he observado sobre el Pardillo común, los cantos de celo y el que haya Pardillos aislados sobre atalayas denotan celo pero, el hecho de que se reúnan todavía en bandos, indica que estamos en época de precelo y que las parejas se constituirán en breve. En breve entrará esta población en celo. 

Los Colirrojos tizones están dispersos, posados en el suelo, repartidos regularmente en el páramo. Han subido en la última semana, desde el valle hasta el páramo montano, una migración vertical inversa. 

A las 11h 40´, el bando de fringílidos vuelve a pasar cerca. Nuevos Colirrojos tizones en el suelo del páramo, cerca de un pequeño cortado interior. 

Los Colirrojos se distribuyen tanto entre los muretes de piedra seca, como en los cortados de roca del páramo.  Los Colirrojos  tizones, da igual que sean machos o hembras, muestran el pecho muy erguido, flexionando las patas y moviendo la cola de arriba abajo. 

Otra Tarabilla europea macho, en el ápice de un enebro. Un avecilla que no veo bien por lo lejana además de estar metida en un arbusto espinoso, la describo: cabeza gris, quizá con alguna rayita blanca, el pico muy pequeño el dorso de color marrón, la rabadilla de color blanco, las plumas de la cola de color muy oscuro, los bordes exteriores de las plumas de la cola, blancos. No se le podía ver bien su postura habitual por estar encogido, ahuecado debido el frío; sus únicos movimientos son de giro de la cabeza, pero no rota sobre su eje. Su pareja está más abajo en el mismo arbusto espinoso. Llevan bastante rato en la misma postura en el mismo espino, es decir no es una especie inquieta. A estas horas horas ya estaba claro que se trataba de una pareja de Pardillo común pero con una peculiaridad: la hembra en el espino estaba en una posición más alta que el macho, cosa sorprendente, explicable únicamente si aceptamos que el celo no acaba de arrancar.  

Un par de kiaj de Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax), cinco Buitres (Gyps fulvus) aislados y cinco Buitres en un grupo, volando muy bajo por encima de mi coronilla.

Una Totovía (Lullula arborea) se posa en un espino, cosa rara porque prefieren, con mucho, el suelo, así que la pude ver bien. Con su ceja  que le llega hasta la nuca, su pecho listado y su vientre blanquecino. 

Como ruido de fondo se oye un piar agudo, lento, mortecino, estos son los Colirrojos tizones que todavía no tienen canto de celo potente, que están tomando posiciones estos días y no acaban de cantar fuerte y estructuradamente. He oído un arrastre de arena aislado que no llega a formar parte del canto del Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros).

Un pajarito amarillo en un espinar. Es bastante rechoncho, la cabeza grande, el pico grande y muy claro casi de color blanco, capirote de color castaño claro, una gran ceja amarilla clara, por debajo de ella una línea oscura y por debajo otra línea amarilla fuerte. Podría ser un Verderón de color amarillo muy frecuentes por aquí.  

12 h 15'
El páramo "canta" muy tenue y bajito, pero no está en silencio como el último día.
En un roquedo, una pareja de Tarabilla europea (Saxicola rubicola) con plumaje muy diferenciado, la hembra con un pecho de color naranja amarillento, el macho tiene una gran mancha blanca en el cuello con capirote negro oscuro hombros y pecho negro oscuro. Cola larga, la mueven sin cesar, cabeza más bien pequeña, el cuerpo robusto de tipo turdido, se han ido volando juntos. Podríamos decir que las tarabillas han entrado en celo. 

13 h 24´
En una zona de prado seca todavía, con piedras regadas por aquí por allá, hay una pareja de Colirrojo tizón en la que cada miembro de la pareja es muy inquieto. La hembra parece ser un poco más inquieta que el macho. Dan carreritas por el suelo con el cuerpo muy erguido subiéndose a piedras de entre 20 y 50 cm, bien de un salto bien de un corto vuelo. El motivo de subirse a la piedra es únicamente que el otro los vea. También se suben en matorrales bajos. No tienen acercamientos entre ellos, aunque si correteos muy nerviosos en un pedazo de terreno de unos 200 m cuadrados. De vez en cuando, paran se quedan muy erguidos, menean la cola bruscamente  y vuelven a dar otro correteo, pero sin experimentar acercamientos. Podemos decir que, por todo lo visto, el Colirrojo tizón está en los preliminares, que la Tarabilla está en pleno celo y el Pardillo en un celo inminente. Otro aspecto que nos dice la cercanía de celo para el Colirrojo es que durante la "danza de mostrarse al otro" ninguno de los dos se alimentó.  

13h 43´
Doce cabras descansando en los prados de una masía. Están echadas de lado. Hay un par de machos adultos. Aunque estemos a mediados de marzo y las hembras estén al punto de parir, los machos adultos no se separan del grupo de hembras preñadas. Cosa que por lo que relata la literatura científica, si sucede con la Capra pyrenaica en otras sierras. 

13h 49´
Una pareja de Aviones roqueros (Ptyonoprogne rupestris) volando por el rafe interior del acantilado. 
Desde el bosque adyacente, se oyen varios cantos del Carbonero garrapinos (Parus ater) un canto muy sencillo y básico, con lo que deduzco que también están en los preliminares, sin pasar al punto álgido del celo.

14h 05´
Desde el bosque que limita con el acantilado, se oye a un numeroso grupo de fringílidos. No se oyen cantos articulados de celo si no un chamullar, con muchas notas ásperas entre algunas agudas, con muchas rrr y jjj. Pude ver un grupo de unos 20 de los cuales la mayoría son Pardillos. Es un bando en el que sus miembros reclaman todos a la vez, de manera atropellada. Muy diferente a las zonas del páramo donde predominan los Colirrojos en la que el páramo parece cantar con un tono muy musical. El bosque de los fringílidos canta de manera atropellada, áspera con numerosos cambios de tono. Mantienen una comunicación cercana y permanente, pero no están en celo. 





lunes, 10 de marzo de 2014

07 de marzo 2014

En el valle las especies de aves canoras residentes empiezan progresivamente estos días a entrar en celo. 

En el pantano cuatro Cormoranes (Phalacrocorax carbo) y Aviones roqueros (Ptyonoprogne rupestris) en los túneles.

El páramo está reseco, abrazado, es un día espléndido con unos 10 grados. Desde las primeras horas de la mañana ningún ave se ha movido ni se la a oído. 

Hacía a las 12 h' arranca de mis pies una pareja de Alondras totovias (Lullula arborea). 

A las 13 h' 10'' en los alrededores de una masada una Alondra Totovía cantando, pero con muy baja potencia y duración.

A las 13 h' 40'' en el suelo de la masada picoteando un joven de Bisbita pratense (Anthus pratensis). De un salto se sube a una traviesa de la empalizada y se queda allí un buen rato lo que me permite observarla: es un ave de mediano tamaño, corpulenta, partes superiores oscuras, cola larga y un movimiento inquieto y permanente de la cabeza, aunque el apena se mueve, solo, de vez en cuando, da un par de vueltas sobre su proprio eje. 
Solitaria no, lo siguiente, seguramente extraviada en los Puertos en el viaje de vuelta a sus cuarteles de invierno en Europa Centro Occidental. (Francia, Benelux, Gran Bretaña, Suiza). Levanta el vuelo después de unos minutos y no se adentra en el páramo si no que busca una parte de la masada más tranquila. 
Garganta y pecho barrados. Vientre blancuzco, sucio. Mejillas, bigoteras y cejas claras, corpulento. Patas rosadas, flexionadas y cortas en relación al cuerpo. Cola larga. Pileo y todas las partes superiores oscuras. 

13 h' 53'' un poquito más de actividad. Se oye cantar al Carbonero garrapinos (Parus ater) en el bosque continuo al páramo y a una Totovía lejana. 

jueves, 13 de febrero de 2014

Día 10 de febrero 2014

Día muy nublado con lluvia fina, viento en calma, media docena de Aviones comunes, Delichon urbicum volando con una dirección fija en la campiña de Valderrobres, a las 13,00 h.